Hablando ayer con mi hermano Martín, le comentaba lo desubicado que me siento en esta época de mi vida, seguro que mucha gente envidiara estar en el más absoluto anonimato, reconozco que a mí me cuesta un pelin
Siempre he sido “alguien” de joven en San Blas y por circunstancias que no vienen a caso me conocía todo dios, en Cerezo, el panadero, en Riaza, el pastelero, recuerdo cómo le jodia a mi hijo Manuel que por la calle le llamaran pastelero, después en Segovia, bueno en Palazuelos he sido, primero “el padre de Manuel” luego pase a ser “el padre de Carlos”, el caso es que de una manera o de otra tenía la sensación de que me conocía la gente y la verdad es que solo ahora me he fijado en esta circunstancia, también entiendo ahora esa frase que se dice en los pueblos “y tú de quién eres” para ubicarte correctamente en tu historia, en tu lugar
Menos mal que cuando estaba hablando con mi hermano tenía cerca a mi Carmen que enseguida me dijo, no te preocupes, ahora eres el “marido de la pastelera”, me gusta, ya voy pillando sitio
Por cierto, se me vino a la cabeza la maravillosa película EL MARIDO DE LA PELUQUERA, os la recomiendo

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